martes, 17 de mayo de 2011

Elogio de la incertidumbre y Elogio de la dificultad


Lo que se escribe en estos textos es cierto, los seres humanos necesitamos  un jefe, un amo, una autoridad mayor que se haga responsable por los actos que cometemos, un dios todo omnipotente que nos haga caer en cuenta que estamos haciendo las cosas mal, y que nos corrija en el acto, un líder al que siempre podemos seguir  y que respetemos para que así no nos aparte de su lado, como se dice en el Elogio de la dificultad “ Dostoievski entendió hace más de un siglo, que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades por que nos evitan la angustia de la razón”

Y esto nos hace menos autónomos, la dependencia se volvió una realidad en el mundo en que vivimos y a veces hace que no logremos nuestras propias metas si no la de nuestros”amos”, pero aun así el que trabaja duro, le mete ganas y la suda hasta el final consigue lo que sea, eso sí que sea honradamente y  que no tenga un “torcido” como se dice popularmente y no solo eso la mujer que también forma parte de los seres humanos, porque siempre se ha tenido un concepto de que los hombres son el alfa y el omega, y que la mujer es alguien que solo sirve para criar hijos, es un sentimiento de inferioridad  lo que siente la mujer, se comenta en los elogios y es algo que ha ido solucionando con el tiempo en esta realidad tan distorsionada en la que los seres humanos están plantados  y lo seguirán por un buen tiempo.

En si los textos plantean situaciones pasadas y actuales  con las cuales se puede llegar  a crear alguna discusión y además son interesantes.


martes, 10 de mayo de 2011

Pequeña crónica de la visita a La Tarde

El día  jueves 14 de abril del 2011, los estudiantes  de 2, 3, 4 y 5 semestre de Comunicación Audiovisual y Multimedios  se preparaban para ir directamente a las oficinas del periódico La Tarde.  Por mi parte me encontraba en la universidad terminando un trabajo de Taller sonoro con mis compañeros, cuando mi di cuenta ya eran las 9:10am, y el tiempo acordado para encontrarnos en el lugar era la 9:00 en punto, bajé rápidamente del tercer en el cual me encontraba para coger un taxi con Lizeth (compañera de carrera), lo que nos dolió en el alma fue pagar esos 3900 pesos del taxi, y lo peor era que el taxista no sabía dónde quedaba La Tarde.
Llegamos a eso de las 9:30, pensado que habíamos demorado mucho, pero no, apenas estábamos entrando a la portería nuestros compañeros arribaron al lugar, más adelante, en la puerta principal, estaban los pelaos de los otros semestres con el profesor Carlos.  Hablamos un rato, el profesor explicó cómo iba a ser  esta excursión educativa.
9:30 am , entramos La Tarde, nos recibe una señora muy amable, caminamos un poco por las instalaciones, nos sentamos en una mesa mientras la queridísima señora nos explicaba cómo funcionan las cosas en el periodo, hora de  impresión, quien está a cargo de cada sección, su periódico online.
Nos acercamos a los computadores, donde nos explican cómo funciona la página web, cómo suben noticias, la organización de las columnas, las imágenes y cuánto tiempo se demoran en hacer esto.
Ya son las 10:00 a.m., seguimos con nuestro recorrido hacia el lugar donde se encuentran las máquinas de impresión, una cosas grandísimas por cierto, se toman algunas fotos (muchas fotos), despejamos algunas dudas,  se pregunta ¿más o menos cuánto vale una maquinita de esas?, nos reímos,  pero  la encargada no responde lastimosamente, y la hora de la foto para el periódico ha llegado, para ser exactos las 10:40ª.m., nos situamos en un lugar y posamos todos coquetos para la foto.
Se discuten algunas cosas para finalizar el viaje,  blahblahblah, salimos y en todo el parqueadero nos posicionamos para tomarnos unas fotos saltando en el aire, bueno, probamos  varias veces pero se logró, “el que persevera alcanza”, dicen por ahí, y me dispongo a coger otro taxi con Lizeth, pero gracias al cielo nuestro amigo el profesor se ofrece a llevarnos, un viajecito rápido en el carro, nos deja como a 9 cuadras de la U, caminamos rápidamente bajo ese sol intenso y llegamos a la U sanos y salvos como a las 11:10 am.
                                   

En Pereira sí hay gente trabajadora

Por: Miguel Ángel Góngora y Juan Felipe Orozco

Pereira es una de las principales ciudades de Colombia, capital del departamento de Risaralda, una ciudad como dirían muchos por ahí “echada pa’ lante”, su gente es alegre y comprometida en su trabajo, con ánimo de cumplir todas sus metas, esforzándose por lograr lo que se propones, desde la mañana hasta la noche.
Una mañana en Pereira es tranquila, sus calles son poco transitadas y sin mucho movimiento que observar; los centros comerciales abren sus puertas a media mañana e ingresa la poca gente que ronda cerca de ellos; por ejemplo, en uno de los centros mas significativos para Pereira, el Centro Comercial Ciudad Victoria, las personas llegan a sus locales, abren y preparan todo para atender al flujo constante de personas que se incrementa en las horas de la tarde. “Pereira ha crecido mucho últimamente, se ha vuelto más bonita y más prospera, aunque la economía y las oportunidades no han mejorado mucho, ya hay más opciones de empleo gracias a los nuevos proyectos que la alcaldía ha desarrollado, como el centro comercial Flamingo y el Parque Arboleda”. Esta es la opinión de la persona que trabaja en el punto de información de Ciudad Victoria. Así como ella lo dice, la ciudad crece cada vez más, no sólo en población, sino en edificaciones, barrios y conjuntos cerrados. “La gente de Pereira es pujante, echada pa’ lante, hace que el comercio se mueva, no sólo en Pereira, también en otros lados y llega mucha gente a visitar y comprar lo que la ciudad les ofrece. A unos pasos de Ciudad Victoria se encuentra el Éxito, un almacén por departamentos que depositó también su confianza en la ciudad y se vino a invertir en ella, instalando varios puntos de atención, con una gran variedad de ofertas y promociones para toda la familia, razón por la cual e observa en el sector un gran movimiento, ya que los centros comerciales, ubicados en el centro de la ciudad generan otras ofertas de servicios lo cual favorece el comercio de innumerables productos dentro y fuera de ellos. Un atractivo que hace parte de las cualidades más significativas de la Perla del Otún.
“…como para que vean que no todo es consumo y rumba, se construyó, con una arquitectura barroca y sombría, el Centro Cultural Lucy Tejada que alberga la Biblioteca Pública, el teatro, auditorio, sala de exposiciones, entre otros. Hay otras áreas en las que se proyecta construir todavía más, nos comentaba la docente Inés Emilia Rodríguez.”
Pereira es una ciudad receptora de migrantes, a ella llega gente de otros lados que ayuda a que la economía sea ágil. “La ciudad con el paso del tiempo se ha ido limpiando, aunque la parte fea de Pereira no se ha acabado, simplemente se movió y se dispersó a otros lugares, pero ha disminuido. Su estética ha mejorado, la seguridad aumenta, aunque a comparación con otras ciudades, Pereira dejó de ser un pueblo más de Colombia y se está convirtiendo en una ciudad desarrollada, todavía falta, pero va por buen camino”. Así como lo dijo la señorita de turno en la recepción del parqueadero de Ciudad Victoria, cada vez que pasan los años y se establecen nuevos proyectos de infraestructura, ha borrado del mapa poco a poco las basuras y la suciedad que provocaban los animales carroñeros y las personas.
Hoy en día se han multiplicado los centros comerciales en la ciudad, aunque la gente selecciona los que visita de acuerdo con sus gustos y necesidades. El Centro Comercial Pereira Plaza, uno de los primeros centros comerciales que tuvo la ciudad. Llegó a ser uno de los más concurridos por sus atracciones y servicios, lugar de reunión de jóvenes y adultos; pero con las grandes superficies, como Alkosto, Homecenter y Unicentro, el panorama cambió. Esto dijo la dueña de un local ubicado en este centro comercial: “Yo adoro al Pereira Plaza, uno de los mejores sitios de la ciudad; aunque construyeron más lugares donde la gente puede ir, no dejan de venir aquí, la gente se dividió según sus gustos, por ejemplo, aquí viene la gente adulta y cuando vienen, es a comprar, no sólo a pasear”. Es decir, así como para El Victoria hay jóvenes que van de paso, a divertirse y a vitriniar mas que a compras, para el Pereira Plaza hay personas mayores, de una clase social diferente puesto que no sólo se dedican a mirar detrás de los vidrios de los locales, sino que la mayoría de las veces van con un solo objetivo, “comprar”. ¿Pero estas personas son los que ayudan al crecimiento de Pereira? Y sí, en el sentido de que al consumir productos mueven la economía, y no ya que la ausencia de eventos culturales dentro de estos centros comerciales impide que muchas más personas se acerquen a ellos, no sólo para consumir productos, sino también para disfrutar de espectáculos de diferente índole. Esta realización de estos eventos podría atraer más público, más compradores, y contribuiría a complementar la casa amable de la ciudad.
A pesar de lo anteriormente dicho, Pereira sigue siendo un pueblo, gracias a la forma de ser de sus habitantes, relajados y sociables; a pesar de sus mega construcciones de ciudad desarrollada, todavía se ven personas en los parques compartiendo con sus amigos o amigas, gente que se encuentra en la calle y se saluda de mano, a veces hasta de un abrazo cariñoso. Al respecto comenta Inés Emilia Rodríguez en su texto, Pereira un pueblo con aspiraciones de metrópoli: “Ellos, en conclusión, son algunos aspectos que corroboran el inusitado crecimiento de una ciudad de provincia colombiana donde se evidencia aún la mentalidad pueblerina de su gente, pues por ejemplo, es común  salir al centro de la ciudad encontrarse en sus calles con el amigo, el vecino, el familiar… O en los centros comerciales, en los bares y discotecas, con los que un día fueron o son todavía compañeros de universidad, de colegio, o de trabajo. No como sucede en las grandes ciudades del mundo, donde la muchedumbre va por la calle raramente se reconoce el uno al otro, donde no se tiene idea de quién es el vecino”.
En concusión, Pereira es Pereira, y lejos de ser este un aspecto negativo, se convierte en una de las mejores características de la ciudad: la alegría de su gente, el trato amable y el calor humano que se respira por doquier, hace que uno pueda decir que es muy bueno que ésta sea una ciudad comercial, donde se encuentra de toso y para todos, pero que su mayor orgullo ¡es su gente!